El teatro como aula: aprender acompañadas
Aterrizo después de mucho movimiento en esta publicación para hablar de algo que me ha hecho muy feliz durante el período de clases y que me ha hecho pensar mucho en la relación del teatro, con mi grupo más cercano de la universidad y la educación como tal.
Desde que me matriculé estaba convencida de que quería estudiar esto y sabía que esa convicción iba a ser un gran motor para mí aunque no me dieran las horas del día para hacer todo lo que tenía que hacer, pero hay algo más grande que me ha facilitado de una manera increíble poder compaginar el trabajo con las clases: mi grupo más cercano. Si no fuera por ellas (utilizo el femenino genérico con conciencia), no habría disfrutado ni la quinta parte de lo que lo he hecho, ir a clase incluso cuando más agotada estaba no habría sido posible, ni llegar a entregar todos los trabajos que nos han ido pidiendo.
A pesar de ser dos escenarios tan diferentes, el teatro y la educación son muy similares. En ambos destaca la importancia del trabajo en equipo, la creatividad, la escucha, la confianza en cada una... todo es posible gracias a muchas personas.
En teatro muchas veces solo vemos brillar a las actrices/bailarinas, parece que todo el dispositivo funciona solo y que no existe nadie más detrás que haga todo eso posible, pero no es así. Cuando vais a ver un musical o una obra de teatro, hay muchísima gente que no se ve trabajando para que eso funcione cada noche. Si hacemos este zoom descubrimos figuras como la regidora/regidor (quien coordina y dirige todos los aspectos técnicos. Para hacernos una idea, quien da todas las órdenes, quien guía), también está maquinaria, quienes controlan todos los aspectos de la maquinaria escénica y posibilitan las transformaciones de escenario (son quienes suben y bajan telones, mueven objetos o escenografía, hacen que nieve o llueva dentro de la caja escénica), a su lado está utilería (ahí estoy yo!!), que se encarga de los objetos que aparecen durante una representación (desde un cepillo pequeñito hasta armarios con ropa o una guillotina para hacer un truco! Os dejo un vídeo sobre la utilería del musical de Hamilton https://www.youtube.com/watch?v=3D7xNAsi0uo). Nuestra misión es cuidar esos objetos, mantenerlos como el primer día y si se rompen, arreglarlos, pintarlos, atrezarlos... No nos olvidemos de sastrería, quienes se encargan de todo el vestuario que hay y realizan muchas veces cambios rapidísimos que son espectaculares (también hay cambios rápidos en maquinaria o utilería pero los de sastrería a mí personalmente siempre me dejan boquiabierta. Os adjunto un cambio rápido que hacían en el musical de Tina Turner, donde empecé a trabajar, por si queréis echarles un ojo! https://www.instagram.com/reel/CxLHjTEqQSK/?igsh=MW1sc3oxbXdsbGxhZg%3D%3D). También tenemos a caracterización, quienes se ocupan del maquillaje, las pelucas, las prótesis... aquí un ejemplo de cómo convierten a la actriz en Rafiki, (El Rey León) https://www.youtube.com/watch?v=9qITLRuX_D0. Por último pero no menos importantes, iluminación y sonido, gracias a los cuales se crean atmósferas increíbles, efectos y demás.
Después de hacer esta presentación, creo que es muy fácil ser consciente de la cantidad de personas que trabajan para un espectáculo. El éxito nunca reside en una sola persona, y siempre hay que depositar un poquito de confianza y amor en las demás. Confiar y contribuir. Cada trabajo es el resultado del trabajo colectivo y del apoyo mutuo (todo esto sumado a muchísimas horas de esfuerzo físico y mental, lógicamente, pero no debemos olvidar lo anterior).
Siento que mi grupo ha funcionado como pilar fundamental en este tiempo, y que sin ellas habría estado algo coja. No creo que la educación deba pensarse como algo individual sino con la idea del grupo como motor de aprendizaje. Me gusta la idea del aula como compañía teatral, donde cada cual tiene un papel valioso y necesario y donde el aprendizaje se construye de manera colectiva. Mi experiencia con mis compañeras de carrera refleja esta idea: el apoyo del grupo facilita el aprendizaje y el bienestar individual. Por último, el uso del teatro en el aula creo que se puede relacionar con la pedagogía activa (Freinet), que defiende una educación basada en la experiencia, la participación y el interés del alumnado. A través del teatro, el alumnado se convierte en protagonista de su propio aprendizaje, desarrollando no solo contenidos curriculares, sino también habilidades sociales, emocionales y creativas.
Ojalá esta manera de entender las aulas y el teatro no se quedara solo ahí y formara parte de nuestra cotidianidad.
Ojalá el mundo fuera menos individualista y consistiera más en estar y ser acompañadas.


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